La presencia de los padres es fundamental para el bienestar de los hijos. El amor, el apoyo, la autoridad y el ejemplo de los padres son irremplazables. Por esa razón, carecer de alguno de esta figuras genera vacíos y heridas que perduran aun en la vida adulta y afectan la relaciones, personalidad y autovaloración de las personas.
Al padre se le ha dado, erróneamente, un papel secundario o antagónico en la familia y la crianza de los hijos. Ese rol en que solo basta con proveer soporte financiero. Sin embargo, esta manera de ver al padre debe cambiar.
5 CARACTERISTICAS DE PADRES AUSENTES
FALTA DE EMPATIA:
Si. Un padre ausente física o emocionalmente es aquel que no siente empatía o tiene muy poca conexión emocional con sus hijos y personas que lo rodean.
INMADUREZ EMOCIONAL:
Esta característica relacionada con la falta de empatía es otra de las razones para que un hombre se ausente y no asuma con amor el compromiso de ser padre. A las personas inmaduras emocionalmente les cuesta relacionarse, huyen o le temen a los compromisos, establecen relaciones toxicas.
La madures emocional, como la física se alcanza. Se trata de un estado que permite ser feliz y tener plenitud, establecer relaciones sanas y equilibradas.
La persona sin esta cualidad tiene miedo a crecer y vive como si fuera un adolescente y no sabe expresar efectivamente sus emociones.
IRRESPOSABILIDAD:
El padre que no esta pendiente de la manutención de su hijo, de estar allí para su hijo en momentos de quebrantos de salud y tampoco la compañía durante sus logros. Simplemente no esta. El padre irresponsable es una maquina de hijos huérfanos. Es el hombre que incluso decide desconocer la paternidad o ponerla en tela de juicio para escabullirse de la responsabilidad compartida de un niño.
EGOISMO:
El padre egoísta olvida que se debe en alguna medida a su hijos. Hace planes de vida. Hace planes de vida sin considerar la opinión de sus hijos o pone por encima de su familia otras prioridades como compartir con amigos o atender asuntos laborales que bien podrían esperar.
WORKAHOLIC:
Están pero no están. Le brindan al trabajo hasta doce horas al día y solo ven a sus hijos escasos minutos: En la mañana cuando se despiden de ellos para dejarlos en el colegio, y en la noche cuando ya están durmiendo por lo que no pueden ni jugar ni conversar con ellos.
Este tipo de ausencia es muy frecuente hoy en día. La demanda material y la necesidad de desarrollarse profesionalmente ponen en riesgo la familia y el vinculo con ellos.


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