Los niños necesitan que sus padres les pongan limites para poder convivir socialmente y tener relaciones sociales, pero al mismo tiempo debemos hacer sentir a nuestros hijos que confiamos en que vayan a ser capaces de llevar a cabo la norma para que los limites sean realmente efectivos.
Poner normas y limites a los niños no forma parte de un estilo autoritario de educación, los niños necesitan de esos limites para saber como actuar y obtener reconocimiento por haberse esforzado en conseguir los objetivos marcados.
La permisividad como estilo educativo que no aplica ni normas ni limites puede entenderse como una falta de responsabilidad por parte de los padres porque tiene consecuencias negativas en los niños.
Cuando los niños empiezan a tener mas autonomía, y a la vez, mas criterio para saber lo que les gusta o no, y lo que quieren lograr es cuando mas necesitan que los padres les pongamos limites. Es natural que los niños pretendan conseguir lo que desean en el momento, y es justo en ese instante cuando los padres debemos enseñarles que uno de los principales limites reside en que lo que piden no es quizás lo que les conviene, y que es necesario tener paciencia para alcanzar su objetivo.
CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE LIMITES EN LA EDUCACION DE LOS HIJOS:
-INSEGURIDAD: Un niño sin limites no sabe lo que puede o no hacer. y necesita saberlo para desenvolverse en la vida.
-BAJA AUTOESTIMA: La propia inseguridad les hará tener un concepto bajo de ellos mismos.
-FALTA DE AUTOCONTROL: Los limites marcan también los limites de uno mismo y enseñan la responsabilidad de nuestras conductas. Deben aprender a negarse desde chiquitines.


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